LAS 7 VÍAS

Es necesario partir de una idea básica y enfatizar, de manera enérgica, que cada una de las vías forma parte de una sola unidad indisoluble.

En realidad no son siete vías, son una sola.

Solamente por  fines didácticos y metodológicos, se divide la unidad en siete enfoques o caminos, para facilitar su comprensión, su uso, y el desarrollo de las habilidades inherentes a las prácticas propuestas.

La Atención:   La humanidad vive en automático. Los acontecimientos simplemente suceden y la mayoría de las personas solo reaccionan de manera preestablecida ante diferentes estímulos.  La inmensa mayoría ni siquiera se da cuenta de ello, pues el propio condicionamiento, programa a la mente, para qué se perciba a sí misma como consciente y libre de seleccionar entre diferentes opciones, cuando esto, en realidad, es más bien una acción muy excepcional .Incluso las conductas rebeldes y las acciones de oposición, también obedecen a una programación subyacente y escondida.

Cuando comenzamos a desarrollar las prácticas de la atención , las personas se dan cuenta, por primera vez en sus vidas, que hasta ese momento habían vivido prácticamente dormidos, reaccionando, no actuando. El desarrollo de la atención , es una poderosa herramienta que nos lleva a abrir puertas inimaginables, que nos muestra caminos insospechados que nos llaman y nos invitan a transitarlos conscientemente, cosa que no se puede lograr hasta que tenemos acceso al conocimiento de cómo hacerlo.

El primer paso, es aumentar y perfeccionar la atención .

Concepse a sí mismo:   La enigmática frase ancestral que nos conmina a conocernos a nosotros mismos, esconde tras la aparente sencillez de sus palabras, un misterio insondable que une a todas las Tradiciones Sapienciales de todas las épocas y en toda la geografía del planeta.

Pero, ¿Qué es – realmente – lo que nos pide esta frase?

Muchos son los que solo ven a la parte más superficial, y piensan que lo que debemos conocer es nuestra mente y nuestra conducta, es decir, nuestro ego.

En realidad, la prescripción, o más bien el mandato, nos impulsa a buscar en nuestro interior tres aspectos, y los dos primeros son el preámbulo necesario para alcanzar el tercero. 

Lo primero que hay que conocer, es lo que no nos atrevemos a mostrar a otros. Lo que mantenemos oculto y en secreto, y nos negamos con vehemencia a que ningún ojo ajeno e indiscreto lo conozca. Lo que sabemos de nosotros mismos, pero que tratamos de no verlo, de no “mirar” hacia allí, para disimularlo y encubrirlo de miradas ajenas.

Lo segundo que debemos conocer, es – aquello que ni siquiera nos hemos atrevido a mostrarnos a nosotros mismos -. Lo que permanece oculto en el inconsciente de nuestra sombra y muchas veces toma el control de nuestra vida y ni siquiera nos percatamos de ello. Hacernos dueños de nuestra parte oscura, de nuestro Mr. Hide,  es requisito esencial para dar el tercer y definitivo paso.

En última instancia, “Conocerse a sí mismo”  es una indicación a conocer lo que está más allá de la personalidad, de las emociones y de los pensamientos. Conocerse a sí  mismo es ir más allá de la mente con la cual nos identificamos, y descubrir que esa mente a la que llamamos – yo – no es sino una manifestación de algo incognoscible para la propia mente, pues ella misma solo es una emanación o manifestación de algo mucho más grande, infinito y eterno.

Conocerse a sí mismo, es saberse CONCIENCIA y permaneciendo en la verdadera Realidad, des-identificarnos del – ego – habitual que creemos ser. Sabernos Conciencia, no es un conocimiento de la mente, es un SABER más allá o fuera de ella.

Nos han enseñado, y forma parte de nuestros más queridos paradigmas, que la mente y la capacidad de ejercer el pensamiento deductivo lineal, es el summun de la evolución. Nos han enseñado, que nuestra mente es capaz de comprenderlo todo, y que lo que no sea alcanzable por ella, simplemente no existe. Nada más falso. Podemos acceder a un  Estado Expandido, en el cual la mente no es sino una útil herramienta en el universo que ella misma crea y confirma como realidad.

Trascender la mente, es decir “Conocerse a sí mismo“, es el siguiente paso evolutivo humano.

En Singularidad abordamos el Conocimiento de sí mismo, usando vías, mecanismos y herramientas tanto modernas y actuales, como ancestrales o eternas.

Emociones:  Las emociones son estados de la mente. Existen emociones positivas (que nos acercan al bienestar) y emociones negativas (que aparecen cuando estamos desdichados).  No es sano bloquear las emociones, especialmente las negativas, pero al estar conscientes de nosotros mismos podemos reconocer que somos más que la emoción que nos invade. Podemos sentir la emoción negativa sin que ella tome el control de nuestra vida.  Proponemos varias técnicas para comprender la ignorancia, la ira y el apego.

Pensamiento: El pensamiento es una cualidad inherente de la humanidad, nos identificamos con lo que pensamos y definimos el mundo según ello.  Romper los pensamientos erráticos, dominar por unos instantes la mente es posible. Esto nos lleva a percibir la paz, el silencio detrás del continuo parloteo interno y externo. Existen técnicas de meditación que invitamos a realizar:  La meditación samatha y vipassana.

Cuerpo:  El cuerpo es la manifestación más densa de nuestro ser.  Es necesario cuidarlo, pues obviamente un cuerpo sano nos brinda tranquilidad y bienestar. Creemos que una alimentación sana y la practica de algunos ejercicios como el yoga, el taichi, y algunas técnicas de respiración y masajes, son  importantes para el equilibrio y salud corporal.

Energía: No tenemos energía, somos energía. Algunas de las cosas están orientadas hacia la persistencia de la mente o la energía después de la muerte. La energía es todo lo que observamos y tocamos. Algunas prácticas relacionadas al manejo de la energía son: el Chi Kung y la Homeopatía.

Dar y Recibir: Dar está directamente relacionado con el desapego. la acción de dar debería estar asociada a una entrega sin expectativas y nunca con la idea de sentirnos superiores, o para pagar deudas o humillar a otros. Dar lo mejor de nosotros mismos, también es recibir lo mejor que el otro darnos. Recibir con humildad es tan complicado en nuestros días, como dar sin apegos. Recibir implica aceptar nuestra propia vulnerabilidad despojándonos de orgullos o arrogancia.