MI DESPERTAR

MI DESPERTAR 

Una vez intenté encontrar

hacia el sur de mi larga espera,

y para ello conté al revés

al final de la vez primera.

 

Subí al fondo del mar

trepando por una escalera,

a la izquierda de mí se encontraba

un pequeño muñeco de cera.

 

Pistolas de agua gritaban

a aquella diminuta luz

que temblaba canturreando

dando vueltas a la esfera;

y puertas, postes y aldabas

giraban el gozne hacia afuera.

 

Mullidos cojines de azul

y tristes miradas de espera,

solían salir hacia el tul

de una verdad verdadera.

 

Millones de encuentros callados

gritaban el fin de las eras

y silencios en cofres hallados

corrían por las veredas.

 

Y al fin mi alma dudosa

se amarró a una fe cualquiera,

llorando en la bruma lodosa

de su eterna y silente espera.

 

Fue solo al final de aquel año

que recorrí veloz la pradera,

pariendo algún cruel desengaño

en la cumbre del mar … su ladera.

 

 Sonriente y casi a mi lado

cuidadoso, cauto y alerta,

miraba el crucificado.

Miraba … mi mirada sincera,

con lágrimas de quien no ha llorado

ni una sola vez, tan siquiera.

 

Latiendo una arteria valiente

que a mi mustio cuerpo lidera,

aquel jueves al final del año

y al comienzo de la primavera,

lloví en un murmullo silente

el encuentro de aquella quimera.

 

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